domingo, 10 de junio de 2012

Gracias papás


Durante toda mi infancia, ustedes estuvieron a mi lado apoyándome en todo lo que fuera posible. Desde el día en que me hice un corte en la pierna hasta que comencé a tocar con mi banda. Esos días fueron los mejores de mi vida. Pero había momentos en los que me sentía solo. Como cuando salía a jugar  con mis amigos y regresaba a las 6 de la tarde y ustedes estaban durmiendo, yo trataba de tocar la puerta, pero nadie salía a recibirme. Al pasar eso, pensé que ya había llegado el momento de valerme por mi mismo, pero no pude. Seguí comportándome como un niño, por lo cual nunca me tomaron en serio y no me estaba en cuenta para la toma de decisiones que me afectaban a mí, a ustedes o a la familia. Así fue cómo me di cuenta que lo que estaba tratando de hacer tampoco estaba bien, que tratar de madurar no me iba a beneficiar. Por eso fue que decidí meter a ese vicio el cual es muy difícil de salir: el ámbito musical. Al entrar ahí y tener algunos logros pensé que al fin me iban a hacer caso, y efectivamente fue así. Al inicio todo marchaba de acuerdo a mi pensamiento, pero lo malo, creo yo, fue seguir con ese vicio; debí parar hace mucho tiempo, y hacerlo como ustedes dicen: un hobby.

En mi periodo de adolescencia (para ser más específico, estos últimos años), he tenido varios cambios de gustos, ya sea en la música como en la profesión. Primero quise ser chef, luego administrador debido a lo que me habían dicho de cómo sería serlo, después quise ser publicista. Pero lo que no tomaron en cuenta es que durante todos esos años, había un bichito creciendo en mi interior, muy poderoso, que al final me jalaría a tomar una decisión en mi parecer buena.

Durante toda esta toma de decisiones, ustedes estuvieron ahí conmigo hasta… que les dije que quería ser músico. Al primer instante, me negaron todo. Dijeron que no era una carrera, que debía ser tu hobby, que no ibas a vivir tocando en bares y cantinas, que el dinero no te alcanzaría, y miles de problemas más. Yo quise seguir fuerte en mi decisión. Empecé a conocer personas en el ámbito musical y me gustaba lo que hacían, no solo tocaban sino que también tenían una pequeña empresa musical o, bueno, eran profesores en grandes colegios. Lo malo fue que me intentaban sacar de ese lugar, pero el bicho ya estaba pegado a mi mente y se me era imposible para mí sacarlo. Cada vez que me preguntaban qué era lo que quería estudiar, yo decía música: pero cuando estaba con ustedes decía música pero primero estudiaré otra cosa. Siempre que hablábamos de este tema y yo mencionaba música, al instante me refutaban con miles de hipótesis hasta el punto de gritarme para que se me borrara. Cada día comencé a sentir que el apoyo que tenía hace 4 ó 5 años iba desapareciendo poco a poco, sentía que estaba solo, que nadie estaba conmigo. Fue por eso que quise escribirles esto, para que vean, o bueno, lean como me siento, que no es fácil para mí sentir que cada día que pasa pierdo su apoyo, el que tenía cuando era un niño, el que espero con ansias que regrese.

Quiero agradecerles por todo durante estos 16 años. Gracias a ustedes soy lo que soy ahora. Yo sé que nunca se los digo cara a cara, es que no tengo el valor de decirlo. Gracias. Los amo mucho (he estado llorando al escribir esto)

Julio Andrés Huamán Cabello