Durante toda mi infancia, ustedes estuvieron a mi lado
apoyándome en todo lo que fuera posible. Desde el día en que me hice un corte
en la pierna hasta que comencé a tocar con mi banda. Esos días fueron los
mejores de mi vida. Pero había momentos en los que me sentía solo. Como cuando
salía a jugar con mis amigos y regresaba
a las 6 de la tarde y ustedes estaban durmiendo, yo trataba de tocar la puerta,
pero nadie salía a recibirme. Al pasar eso, pensé que ya había llegado el
momento de valerme por mi mismo, pero no pude. Seguí comportándome como un
niño, por lo cual nunca me tomaron en serio y no me estaba en cuenta para la
toma de decisiones que me afectaban a mí, a ustedes o a la familia. Así fue
cómo me di cuenta que lo que estaba tratando de hacer tampoco estaba bien, que
tratar de madurar no me iba a beneficiar. Por eso fue que decidí meter a ese
vicio el cual es muy difícil de salir: el ámbito musical. Al entrar ahí y tener
algunos logros pensé que al fin me iban a hacer caso, y efectivamente fue así.
Al inicio todo marchaba de acuerdo a mi pensamiento, pero lo malo, creo yo, fue
seguir con ese vicio; debí parar hace mucho tiempo, y hacerlo como ustedes
dicen: un hobby.
En mi periodo de adolescencia (para ser más específico,
estos últimos años), he tenido varios cambios de gustos, ya sea en la música
como en la profesión. Primero quise ser chef, luego administrador debido a lo
que me habían dicho de cómo sería serlo, después quise ser publicista. Pero lo
que no tomaron en cuenta es que durante todos esos años, había un bichito
creciendo en mi interior, muy poderoso, que al final me jalaría a tomar una
decisión en mi parecer buena.
Durante toda esta toma de decisiones, ustedes estuvieron ahí
conmigo hasta… que les dije que quería ser músico. Al primer instante, me
negaron todo. Dijeron que no era una carrera, que debía ser tu hobby, que no
ibas a vivir tocando en bares y cantinas, que el dinero no te alcanzaría, y
miles de problemas más. Yo quise seguir fuerte en mi decisión. Empecé a conocer
personas en el ámbito musical y me gustaba lo que hacían, no solo tocaban sino
que también tenían una pequeña empresa musical o, bueno, eran profesores en
grandes colegios. Lo malo fue que me intentaban sacar de ese lugar, pero el
bicho ya estaba pegado a mi mente y se me era imposible para mí sacarlo. Cada
vez que me preguntaban qué era lo que quería estudiar, yo decía música: pero
cuando estaba con ustedes decía música pero primero estudiaré otra cosa.
Siempre que hablábamos de este tema y yo mencionaba música, al instante me
refutaban con miles de hipótesis hasta el punto de gritarme para que se me
borrara. Cada día comencé a sentir que el apoyo que tenía hace 4 ó 5 años iba
desapareciendo poco a poco, sentía que estaba solo, que nadie estaba conmigo.
Fue por eso que quise escribirles esto, para que vean, o bueno, lean como me
siento, que no es fácil para mí sentir que cada día que pasa pierdo su apoyo, el
que tenía cuando era un niño, el que espero con ansias que regrese.
Quiero agradecerles por todo durante estos 16 años. Gracias
a ustedes soy lo que soy ahora. Yo sé que nunca se los digo cara a cara, es que
no tengo el valor de decirlo. Gracias. Los amo mucho (he estado llorando al
escribir esto)
Julio Andrés Huamán Cabello
No hay comentarios:
Publicar un comentario