Mi amor es como
el dulce niño que
no sabe diferenciar
entre el bien y el mal.
Es como el corazón
puro del retoño nacido
en el primer día de
la bella primavera.
Solo en la noche más
negra podré revelar
la profunda luz que
alberga mi palpitar.
Como quisiera ser el
Shakespeare que, sobre
un papel, postre las
líneas de nuestro amor.
Solo la pureza de tu
alma hará que mi
estrecho corazón logre
quererte, querida mía.
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